una historia de superación diaria

La historia de Salami es una historia de superación diaria.

En 1958, Juan Antonio López, Antón,  abrió una pequeña carnicería en la C/ Vargas de Santander, conocida como la de “El cuerno”.

Se dedicaba a la elaboración y venta de productos cárnicos de primera calidad.

Tras mucho trabajo y esfuerzo, en los años 60 se hacían enormes colas a la puerta de la carnicería para comprar sus productos.

Como la demanda seguía aumentando en 1978, abrió una fábrica en el 1º de Mayo y en 1996, se trasladaron a la sede actual, una planta de más de 5000 metros cuadrados en Mercasantander.

Salami, en sus 60 años dedicados a la elaboración de productos cárnicos y comidas precocinadas no ha dejado de seguir las líneas marcadas por su fundador: honestidad, esfuerzo, trabajo y calidad. Además, ha sabido combinar a la perfección el saber hacer y las recetas de siempre con la última tecnología.